En menos de dos meses nos hemos visto obligados a cambiar la relación con nuestros hogares. Nunca antes habíamos tenido una relación tan estrecha con nuestra vivienda. Pasar 24 horas al día en ellas, nos ha llevado a reflexionar sobre el espacio que habitamos.

Nunca antes hubiéramos pensado en nuestras casas como el lugar habitual de trabajo, como colegio y universidad, guardería, gimnasio, cocinas donde crear y compartir en torno a la comida. Nunca antes el uso de nuestro tiempo libre y ocio lo habíamos desarrollado dentro ellas. Nunca antes las necesidades de una buena wifi habían sido tan necesarias.

Y nunca antes, los balcones, terrazas y espacios exteriores fueron valores tan en alza.

En estos largos días nos hemos preguntado por qué elegimos ese color en las paredes que ahora tanto nos molestan, por qué ese papel en esa pared que nos desequilibra, por qué unas cortinas que recogen tanto polvo,  o esa preciosa lámpara que no ilumina y solo decora, por qué cerramos las terrazas y balcones para ganar espacios interiores, por qué no dimos importancia a los metros de cocina, a la necesidad de una buena despensa, por qué no dimos importancia a la orientación, a la ventilación, a las terminaciones fáciles de limpiar y desinfectar.

A lo largo de esta cuarentena, sin duda cambiará la mirada sobre el hogar que queremos comprar o alquilar, valoraremos sobre manera los espacios exteriores habitables, la ventilación cruzada, las conexiones a internet, el aislamiento entre estancias, la versatilidad que nos permitan reconfigurar espacios, las vistas, cuándo y cómo nos entra el sol.

Reflexionaremos también sobre las posibilidades del teletrabajo que nos permita vivir alejados de las grandes urbes, cerca de la naturaleza, daremos importancia a los huertos de autoconsumo, a los jardines autóctonos, al reciclaje del agua para riego, a la eficiencia energética y al ahorro en los costes de suministro.

 A partir de ahora seremos mucho más exigentes y valoraremos una buena gestión arquitectónica y de diseño que permitan alojar nuevas necesidades. Y nos veremos obligados a repensar el urbanismo,sus funciones, la movilidad y los códigos de edificación.

Dejaremos de ver nuestro hogar como una inversión y lo consideraremos como un espacio vital y de uso para futuros confinamientos.

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